viernes, 29 de febrero de 2008

La princesa, el dragón y el caballero.

Érase una vez una princesa muy bella que vivía en un lejano castillo.
En otros tiempos ese había sido el castillo más espléndido que había existido. Pero ahora estaba en ruinas y la única habitante del castillo era la bella princesa.
En aquella época los dragones eran muy escasos por lo que su piel era muy codiciada para hacer armas y armaduras, por eso los dragones costaban una fortuna.
La princesa que quería reconstruir su reino, había logrado secuestrar a un precioso dragón que pertenecía a un caballero exiliado.
El dragón estaba en las mazmorras del castillo y era una criatura formidable. Todas las noches, la princesa oía al dragón quejarse porque echaba de menos a su antiguo amo, el caballero, pero la bella princesa había aprendido a vivir con aquellos insoportables quejidos y ya apenas le molestaban por las noches.
Mientras tanto, cerca de allí, el caballero también extrañaba a su dragón y planeaba atacar el castillo para recuperar a su mascota.
Un día decidió pasar a la acción y atacó el castillo. La princesa no opuso resistencia pues sabía desde el principio que ella no era rival para un caballero y su dragón.
El caballero la mató y, a continuación, bajó a las mazmorras a rescatar a su querida mascota.
Desde aquel día el dragón y el caballero viven felices en el castillo que, gracias a los tesoros que el dragón tenía escondidos, ya no está en ruinas. Ahora el caballero es el rey de ese pueblo y su escudo de armas es un dragón con las alas extendidas, en señal de libertad, surcando el cielo.

CRÍTICA: Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet.

La última película de Tim Burton está protagonizada por su mujer, Elena Bonhan Carter y Johnny Depp también aparecen personajes como Alan Rickman y Timothy Spall.
Esta película se sale del estilo de Tim Burton pues es un musical aunque los personajes son tan extravagantes como en todas sus películas.

LA PELÍCULA:
La película comienza con el regreso a Londres del barbero Benjamín Barker bajo el nombre de Sweeney Todd.
Fue expulsado de Londres bajo falsas acusaciones, por el juez Turpin. Barker regresa al cabo de 15 años con ganas de venganza.
Se instala en su antigua barbería y allí conoce a la señora Lovett, una mujer que se dedica a hacer empanadillas de carne que nadie come. Ella le ayudará en su venganza contra el Juez que lo había expulsado de Londres porque estaba enamorado de la mujer de Barker y quería quedarse con ella y con su hija. Pero la mujer se suicidó tomando veneno y Turpin adoptó a la niña.
Barker descubre que tiene competencia, otro barbero que descubre que Sweeney Todd es, en realidad, Benjamín Barker y lo amenaza con contar que ha regresado a Londres.
Barker lo mata cortándole la garganta pero no sabe qué hacer con el cuerpo y la Señora Lovett decide hacer con él empanadillas de carne para que su negocio suba. Así van degollando a todos los hombres que van a la barbería a afeitarse y con ellos hacen empanadas. Todo les va bien pues ambos negocios van aumentando. Pero el reto de Barker es que algún día aparezca por su barbería el juez Turpin para así poder concluir con su venganza. ¿Conseguirá Barker lo que se propone? Si queréis averiguarlo tendréis que ir al cine a ver esta fabulosa película.

viernes, 15 de febrero de 2008

El infierno

Todo el mundo sabe que las “almas” nobles van al Cielo, las “almas” no tan nobles, con pecados o no creyentes van directamente al Infierno y se convierten en “condenados”.
No tanta gente conoce el Purgatorio, lugar al que van las “almas” que han cometido algún pecado en vida y están ahí para limpiar su alma y ascender al cielo.
Pero de estos tres sitios conocidos por tanta gente, voy a hablar de uno en especial, El Infierno, pero daré mi propia versión.

Los “condenados” que, en lugar de ascender al cielo, descienden al infierno, piensan que su existencia ahí será un verdadero sufrimiento, dicho de otra manera, “sufrirán un verdadero infierno”. Pero, en mi versión de este lugar, este sufrimiento no será tan malo.
No negaré que los castigos que te impone Satanás no sean malos, pues lo son, pero a quien le importa un poco de dolor y calor cuando estás en el lugar, para mi, ideal.
Según lo que todo el mundo dice y sabe al cielo solo vas cuando eres verdaderamente noble y mi pregunta es ¿Quién es enteramente noble? Según esta versión, el cielo debe de estar vacío y el purgatorio y el infierno llenos, pues ¿Quién no ha cometido alguna vez un pecado?, por pequeño que fuera.
Por eso opino que, con todo, donde mejor se está es en el infierno pues es donde más “almas” debe de haber.
Entonces ¿Para qué ir al cielo?, ¿Merece la pena toda una vida perfecta para luego estar en el cielo con cuatro “almas” más, haciendo siempre lo mismo, por toda la eternidad? No, en el infierno, en cambio, puedes hacer en vida lo que te de la gana y luego en el infierno trabajar duro y achicharrarte pero viendo que todas las “almas” de tus amigos hacen lo mismo y sin la necesidad de tener que hacerlo todo perfecto sin cometer ni un pecado.
Creo que llegará un día en que el infierno está tan abarrotado que no haya el suficiente espacio para todos los castigos y entonces los “condenados” empezarán a disfrutar de su estancia en este cálido lugar y harán sus propias fiestas sin la necesidad de tener que estar en el cielo o en el paraíso. En el cielo, por el contrario, llegará un momento en que las pocas “almas” se aburran y empiecen a enfadarse y a cansarse y se revelen contra Dios y San Pedro para que las dejen bajar al infierno a divertirse con todos los “condenados” que se lo estarán pasando, con perdón, de puta madre, Por eso dejarán el cielo aún más vacío que antes y con el infierno cada vez más lleno.

Esto es lo que opino del cielo y del infierno.