miércoles, 28 de noviembre de 2007

La estatua

Esta historia comienza en un pequeño pueblo llamado Halle.
Tomás, un campesino pobre, cae borracho sobre la mesa de su cocina. Lo que más le gustaba hacer desde que su mujer, Mita, había muerto un año antes era, era emborracharse.
Su mujer había muerto a causa de una gripe muy fuerte que el año anterior se había extendido por su pueblo. Al morir, Tomás le había construido una estatua de oro con todo lo que tenían ahorrado, aunque no era mucho.
La estatua era igual que su mujer fallecida y Tomás no se cansaba de mirarla.
Esa misma noche, Tomás tuvo una visión. Un hada se le apareció en su sueño y le dijo que, desde esa noche, sus sueños se harían realidad. Al despertar, Tomás pensaba que ese sueño lo había provocado el alcohol y no le dio importancia.
Estuvo todo el día trabajando pero al llegar a su casa por la noche, vio a su mujer fallecida sentada en la cama.
Tomás no se lo podía creer. Pero no era un sueño, ella era real.
Tomás se preguntó como era posible que Mita estuviera ahí si estaba muerta.
Ella le contestó que, como se había gastado todos sus ahorros en construir la escultura, las hadas habían decidido concederle un deseo y, como su mayor deseo era que su mujer reviviera, lo hicieron realidad.
Pero había una condición. Su mujer solo podía revivir de noche.
Desde ese día, Tomás pasa las noches con su mujer y durante el día ella se convierte de nuevo en estatua de oro.

2 comentarios:

Tamy Dee dijo...

¡Hola!
Me mola esto de los comentarios.
[:
Esta historia me encanta.
Tom y Mita
<33333333333333
Tom es un borracho y Mita una estatua.
¡Vaya panorama!
xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
Besos <333

saturnino dijo...

Ya veo que sigue la racha.
Una romántica historia; curiosamente, parece el sueño de un varón: una mujer que se anima de noche y de día es una estatua a la que sólo hace falta contemplar. ¿Cómo serían esas noches? Un buen y abierto final.